jueves, 23 de febrero de 2017

Destino

Creía en el destino, era su excusa principal para no moverse. Pasó alguna oportunidad al alcance de su mano, pero no la estiró para atraparla, no habló para retenerla, no la abrazó para cuidarla. Seguía esperando aquella oportunidad que ya estaba muy lejos de allí.

2 comentarios:

  1. Hola Juanjo pues sí el destino de vez en cuando también necesita que pongamos algo de nuestra parte y le echemos una mano, sino las oportunidades pueden pasar de largo. Qué tengas un día excelente.

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    1. Hola princesa :)

      Es un debate interminable este del destino. Si bien suceden cosas que, aunque pueden considerarse azarosas, tienen una complejidad amplia para ser fortuitas. Ese ejemplo de la panadería, del momento y en el lugar exacto, estás ahí y puedes estar en cualquier otro lugar, pero estás ahí... Y ahí está esa otra persona que ahora mismo es una pieza importante en el rompecabezas de la vida. Vamos a simplificar, y vamos a aceptar que el "destino" ha puesto en ese lugar y a esa hora a dos personas que pueden hacer algo importante si se juntan. El destino barajó las cartas y tenemos dos para jugar. Que usemos la carta de hablar y ver si el encuentro puede dar más de sí o si jugamos la carta de guardar silencio y pensar en esa persona que nos ha llamado la atención... es decisión de nosotros. Nosotros elegimos la que ponemos sobre la mesa.

      Y algo parecido pasa con los accidentes. Hay algunos que son imprudencias. Pero otros, tan, tan extraordinarios que parece que la persona que los sufre tenía que estar ahí de alguna manera inevitable.

      Yo quiero creer que la última palabra la tenemos nosotros. Que el que se queda quieto esperando a su destino no lo alcanzará de ninguna manera, como el protagonista de este texto.

      Gracias por tus buenos deseos, princesa. Ojalá tu día haya sido mágico como tú y tu noche sea mejor todavía. Gracias por todo :)

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