martes, 9 de mayo de 2017

Andrea contra pronóstico de Alba Lago



Andrea contra pronóstico es una novela de Alba Lago publicada en 2016 y nos cuenta cómo una mujer se ve obligada a emigrar por falta de oportunidades en su tierra natal.  Y comenzar, de esta forma, un capítulo nuevo en su experiencia.

Andrea es una chica gallega que se ve obligada a emigrar a Londres en busca de la oportunidad laboral que su propia tierra le niega, a pesar de su extensa preparación académica. En este viaje encontramos lo que significa comenzar de cero en un sitio desconocido hasta entonces. La emoción de descubrir lo ignoto y los miedos que conlleva. Andrea consigue un puesto de trabajo como dependienta en una tierra de ropa en unas galerías comerciales de renombre de Londres. Y ese trabajo le permite mantenerse en su nuevo lugar de residencia e ir, como comúnmente decimos, tirando. La idea del trabajo como forma esencial de poder ir día a día se ve muy reflejada en la novela, al igual que el desequilibrio general que provoca comenzar en un lugar desconocido, con las barreras del idioma y las costumbres incluidas.

Pero la trama se desvía hacia una vertiente romántica que no convence. O al menos, a mí no me ha convencido. A raíz de un choque con una de las clientas más importantes de la tienda, se produce el acercamiento entre Andrea y su jefe, un hombre que se presenta como un prepotente insensible pero que, a lo largo del relato, vemos que las cosas suelen ser diferentes de lo que parecen ser. Es una fórmula que se ha usado muchas veces en este tipo de novelas, pero en este caso se trata de un modo distinto. Porque aún sabiendo de los tormentos y las heridas que las experiencias pasadas pueden dejar en el recuerdo, nos encontramos cómo el orgullo e incluso el egocentrismo no desaparecen y se convierte en una barrera gratuita que solo aporta más vacío y dolor. Y nuestra protagonista dista mucho de ser una mujer que ha encontrado su camino en la vida y la claridad de ideas; a veces, parece una choni de Telecinco que no sabe dónde está ni tampoco lo que quiere, comportándose de un modo que puede ser cualquier cosa menos coherente con sus sentimientos.

Una novela que se sale del esquema general de la novela romántica. Y que podría haber funcionado si alguno de los dos protagonistas se hubiese mantenido fiel a una forma de ser. Pero el constante quiero esto y hago lo otro que presenta esta novela, consigue, a veces, dejarte de mal humor y otras veces, sentir pena por la pobreza de cada uno de los personajes protagonistas e incluso de algún que otro secundario, que son demasiado secundarios y que seguramente podrían haber dado algo más de juego a una historia que se lee bien, pero que no consigue colarse en el hueco de las historias que te dejan algún recuerdo bonito cuando llegas al punto y final.

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