martes, 18 de julio de 2017

Una noche mágica. Lisa Keyplas.


Tras leer esta historia, acabas comprendiendo que en poco menos de 200 páginas puede haber muchas cosas. Aunque trate del tema del amor, solo uno, la variedad de matices hace que al final de la historia, la sensación sea plena. Sobre todo para la gente soñadora que cree que compartir su vida con otra persona merece la pena. Y cuidar y proteger a otras personas también. Igualmente enseña que los lazos afectivos no dependen exclusivamente de la sangre. 

De la noche a la mañana, Mark Nolan se ve como el tutor legal de su sobrina Holly después del fallecimiento inesperado de la madre de la niña. Holly no habla y Mark la llena de mimos y atenciones. Pero Mark no sueña. No cree en la magia ni en lo invisible. Cuando Holly entra en una juguetería donde la dependienta sí cree en la magia y en las hadas, se rompe su silencio. Y a partir de ahí, empiezan a entrelazarse el destino que a veces nos gustaría que existiera y que estamos convencidos de que a base de tesón, de voluntad y de tolerancia, nos llevará a ese final que hace que todas las dificultades vividas durante el camino, merezcan la pena. 

Con un lenguaje sencillo y una extensión corta, Una noche mágica te atrapa desde la primera página. No es un dechado de estilo ni de recursos, pero late en cada palabra la esencia de una historia que tú quieres vivir. Y a veces, es justo lo que se necesita. Una vía de escape al dolor y la confianza de que, a pesar de todo, al final puede ser que merezca la pena. Todo lleno de dulzura de una mujer que a pesar de haber enviudado joven, cree en la magia y consigue tejer unos lazos con una niña que no tiene ninguna conexión con ella que tienen visos de durar mucho tiempo. Esa creencia en la magia también consigue derretir los polos del corazón, pero a veces eso no es suficiente. Se necesita voluntad y se necesita querer atreverse a mejorar. Mark, Meggie y Holly nos lo cuenta en menos de doscientas páginas desde muchas de las opciones que puede darse. Y al final, merece la pena y quieres que cuando cierres un libro, la sensación que deje sea similar a la que deja este.

“no hay reglas para lidiar con la muerte de un ser querido. Tienes que asumir que ese vacío siempre te acompañará, como si fuera una etiqueta cosida al forro de tu chaqueta. Pero la oportunidad de volver a ser feliz, incluso de volver a sentir alegría, siempre estará ahí.”


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